天文学 El lenguaje del cielo
Por Galo Rodrigo Cano
Historia y Sociedad // Nº 21, Junio/diciembre, 2025
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La importancia de la astronomía en la antigüedad
En la antigua China, la astronomía estaba íntimamente ligada al poder político y la legitimidad del emperador. Este era considerado el "Hijo del Cielo" (天子 Ti ā nz ǐ ) y los fenómenos celestes se interpretaban como señales sobre su comportamiento y la legitimidad de su mandato. Su derecho a gobernar se basaba en el Mandato del Cielo (天 命 Tiānmìng ), una legitimación divina que solo conservaba si gobernaba con justicia y virtud. Los fenómenos celestes como eclipses, cometas y conjunciones planetarias se interpretaban como señales de que el emperador podía haber perdido este mandato. Por eso, los astrónomos de la corte tenían un papel crucial: observar el cielo, predecir eclipses y elaborar calendarios precisos para coordinar las actividades agrícolas y rituales, garantizando así el reflejo del orden cósmico en el mundo terrenal. El concepto de Todo bajo el Cielo (天下 T iānxià ) , no solo aludía a la totalidad del territorio gobernado, sino también a la responsabilidad del emperador de mantener el equilibrio en el mundo civilizado. Cuando una dinastía caía, siempre se argumentaba que había perdido el Mandato del Cielo, lo que justificaba el cambio de poder. De este modo, en la antigua China, se veía como un instrumento de estabilidad política y legitimación del gobierno, vital para mantener el sistema imperial chino.
Esta concepción se materializaba de forma simbólica y ritual en lugares como el Templo del Cielo (天坛 Tiāntán ) de Pekín, donde el emperador realizaba cada año ceremonias para rendir homenaje al Cielo y pedir buenas cosechas. En estos rituales, el emperador actuaba como mediador entre las fuerzas celestes y la humanidad, renovando su vínculo con el Mandato del Cielo. Por lo tanto, la labor de los astrónomos de la corte era fundamental para ayudar al emperador a mantener la estabilidad en el imperio, elaborando calendarios precisos para regular la agricultura, los rituales y las festividades tradicionales.
El calendario tradicional chino El calendario tradicional chino es de tipo lunisolar, lo que significa que combina los ciclos de la luna y del sol para medir el tiempo. Cada mes comienza con la luna nueva, y cada fase lunar marca un hito en el mes. El año lunar consta normalmente de 12 meses lunares (de unos 29 o 30 días cada uno), lo que nos da unos 354 días, menos que los 365 días que tiene un año solar. Para compensar esta diferencia y evitar que las estaciones se desplacen con respecto al calendario lunar, cada dos o tres años se añade un mes intercalar (闰月 Rùnyuè). Este mecanismo permite mantener la sincronía entre el paso de las estaciones y los ritmos agrícolas, asociados a festividades tradicionales, evitando que estas se desplacen con respecto a su estación correspondiente, garantizando
la armonía entre el cielo, el calendario y la vida cotidiana del pueblo. Las principales festividades que siguen el calendario lunar son las siguientes: • Festival de primavera (春节 Chūnjié): También se le conoce como año nuevo chino, se celebra en la segunda luna nueva tras el solsticio de invierno, puede caer entre el 21 de enero y el 20 de febrero. • Festival de Medio Otoño (中秋节 Zhōngqiūjié):se celebra en la luna llena más cercana al equinoccio de otoño, normalmente a finales de septiembre o principios de octubre. • Festival de los Faroles (元 宵 节 Yuánxiāojié): se celebra en la primera luna llena del año nuevo chino, 15 días después del Festival de Primavera. •Festival del Bote de Dragón (端午节 Duānwǔjié ): celebrado el día 5 del quinto mes lunar, a finales de mayo o principios de junio. Además de estas fiestas, el calendario chino rige las fechas propicias para bodas, mudanzas, siembras, entierros o celebraciones religiosas, por lo que su uso tradicional sigue muy presente en la vida cotidiana, especialmente en comunidades rurales de China. Los 24 términos solares
Para mantener este calendario lunisolar alineado con el año solar, los astrónomos chinos dividieron el año en 24 "términos solares", representando cada uno 15° en el recorrido aparente del sol a lo largo de la eclíptica. Estos términos indican con precisión el ritmo estacional: desde el inicio de la Primavera (立春 Lìchūn) hasta el solsticio de verano (夏至 Xiàzhì) o el comienzo del invierno (立冬 Lìdōng). Este sistema se usaba para guiar la siembra, la cosecha, la medicina tradicional y las celebraciones populares. Actualmente, sigue estando presente en la vida rural y en las costumbres culturales. Estos puntos son esenciales para asegurar que el año nuevo lunar siempre coincida con el inicio de la primavera. Por ello, si un mes lunar no contiene ningún término solar principal, se considera que está "fuera de fase" y es cuando se inserta un mes intercalar para reajustar el calendario. Gracias a este sistema, las estaciones no se desplazan respecto al calendario, lo cual es crucial para las actividades agrícolas y para mantener la coherencia con los ciclos naturales. Uno de los términos solares más conocidos es el Qingming (清明 qīngmíng), que significa literalmente “claridad brillante” y marca el pico de la primavera, normalmente cae el 4 o 5 de abril. También se le conoce como el Festival de la Limpieza de Tumbas (清明节 Qīngmíngjié), una festividad en la que las familias chinas rinden homenaje a sus antepasados limpiando las tumbas, ofreciendo flores o alimentos, y quemando incienso o papel funerario.
Muchos de estos términos solares están ligados a comidas estacionales que reflejan el clima o tienen un significado simbólico, como, por ejemplo: • Lìchūn (立春), o “comienzo de la primavera”: se celebra comiendo rollitos de primavera (春卷 chūnjuǎn) y verduras frescas como símbolo de renovación. Generalmente cae entre el 3 y el 5 de febrero, y marca el inicio oficial de la primavera astronómica en China. • Dàxuě 大雪, que significa “gran nieve”, cae entre el 6 y el 8 de diciembre, cuando en muchas regiones del norte de China comienzan a caer nevadas importantes. Se celebra comiendo empanadillas (饺子 jiǎozi ), rellenos de carne, verduras, jengibre y otros ingredientes que calientan el cuerpo.
•Xiǎomǎn 小满, o “plenitud menor”, cae entre el 20 y el 22 de mayo, cuando los granos como el trigo están llenos pero aún no maduros y comienza el aumento del calor y la humedad. Se celebra comiendo verduras amargas (苦菜 kǔcài ), gachas de alubias rojas y cebada, y fideos finos (面 线 miànxiàn ) que ayudan a drenar el exceso de humedad. Gǔyǔ 谷雨, significa “lluvia de granos”, cae entre el 19 y el 21 de abril y marca el final de la primavera, cuando aumentan las lluvias que benefician el crecimiento de los cultivos. Se celebra bebiendo el té de primavera (谷雨茶 gǔyǔ chá ), elaborado con hojas tiernas recién recogidas, que se considera beneficioso para la salud.
Esta conexión entre el ciclo solar y la cocina tradicional forma parte del principio de vivir en armonía con la naturaleza. Comer "lo que toca" en cada estación no solo es una cuestión de sabor o disponibilidad, sino también de salud y equilibrio energético, según la medicina tradicional china. El ciclo zodiacal de 12 años Inspirado por la órbita de Júpiter, que tarda unos 12 años en completar una vuelta al sol, los astrónomos chinos dividieron el cielo en 12 sectores, cada uno representado por un animal del zodiaco (生肖 shēngxiào ). Este ciclo es muy popular en la cultura china y ha influido en otras culturas de Asia. |
La elección de Júpiter para marcar este ciclo probablemente se debe a que se trata del planeta más brillante visible a simple vista después de Venus, el cual tarda aproximadamente 11,86 años en completar una órbita alrededor del Sol. Para facilitar el cálculo, redondearon este período a 12 años, un número ya muy significativo en la tradición china por ser divisible, cíclico y simbólico.
Las 28 casas lunares Además del zodiaco de 12 años, la astronomía china tiene un sistema de 28 casas lunares (宿 xiù), divisiones del cielo usadas para seguir el movimiento de la luna a lo largo de la eclíptica, la cual recorre una casa por noche en su órbita alrededor de la tierra. Estas casas se agrupan en torno a los cuatro puntos cardinales, cada uno representado por un animal mitológico: el Dragón Azul (este), el Pájaro Bermellón (sur), el Tigre Blanco (oeste) y la Tortuga Negra (norte), con siete casas asociadas a cada uno de ellos. Cada una de estas casas está centrada en una o varias estrellas brillantes, tomando un nombre propio, como 角 Jiǎo, 亢 kàng o 氐 di. No se tratan de constelaciones en el sentido occidental, sino segmentos funcionales del cielo, utilizados para seguir el movimiento de la Luna y fijar fechas en el calendario agrícola y ritual. Además, este sistema de casas lunares se complementa con otras tres zonas celestes conocidas como los Tres Recintos (三垣 sān yuán ) que cubren las constelaciones circumpolares: el Recinto Púrpura Prohibido (紫微垣 Z ǐ w ē i Yu á n ) situado en el centro del cielo y asociado a la estrella polar, representaba la residencia celestial del emperador. Mientras que el Recinto Supremo (太微垣 Tàiwēi Yuán ) , y el Recinto del Mercado Celestial (天市垣 Tiānshì Yuán ) representaban al gobierno y a la economía o vida civil respectivamente. A modo de resumen, a diferencia de la astronomía occidental, la astronomía tradicional china se trataba de un sistema lunar, simbólico y orientado a mantener el orden social y ritual, mientras que la astronomía occidental evolucionó hacia un modelo solar, geométrico y racional, con un enfoque más científico. Ambas tradiciones desarrollaron observaciones precisas y métodos propios, pero respondiendo a necesidades culturales muy distintas. Los cinco elementos y los planetas En la cosmología china, cada uno de los cinco elementos (五行 wǔxíng) se asocia con cada uno de los planetas visibles a simple vista. Estos elementos están en constante interacción a través de los ciclos de generación y control, y su influencia se extiende a múltiples ámbitos del pensamiento tradicional: la medicina, la música, la astrología, el feng shui y la política. En el ámbito astronómico, cada uno de estos elementos se asoció con un planeta, integrando el cielo en esta red de correspondencias simbólicas y funcionales. Esta asociación entre los elementos y los planetas permitía interpretar fenómenos celestes como señales sobre el equilibrio o desequilibrio del orden cósmico y humano, y formaba parte integral del sistema de pensamiento que conectaba el cielo, la tierra y la sociedad en una visión unificada del universo. Así, Júpiter (木星 mùxīng ) se asocia con la madera por su tamaño y su simbolismo de crecimiento y expansión; Marte (火星 hu ǒ x ī ng ) , de color rojizo, representa el fuego, la energía y la pasión; Saturno (土星 t ǔ x ī ng ) encarna la tierra, la estabilidad y el equilibrio; Venus (金星 jīnxīng ) , brillante y cortante en el cielo, simboliza el metal y la fuerza; por último Mercurio (水星 shu ǐ x ī ng ) veloz y escurridizo, corresponde al elemento agua. Influencia en Asia La astronomía china tuvo gran impacto en culturas vecinas como Japón, Corea, Vietnam e incluso India. Estos países adoptaron el calendario lunisolar, las casas lunares y el zodiaco chino. En India, por ejemplo, existe un sistema similar de 28 casas lunares llamado Nakshatra. Mitología china y su relación con el programa chino de exploración lunar
La mitología china ha servido también de inspiración para el programa espacial moderno, en especial en lo relativo al programa de exploración lunar. La leyenda de la diosa de la luna Chang’e (嫦娥 Cháng’é), y su inseparable compañero, el Conejo de Jade (玉兔 Yùtù), ha dado nombre a las misiones de China a la luna en los últimos años. El Programa Chino de Exploración Lunar, también conocido como Proyecto Chang'e, comenzó con Chang’e 1, el primer orbitador lunar, y continuó con las misiones Chang’e 3 y Chang’e 4, que lograron los primeros alunizajes con rovers, incluida la exploración de la cara oculta de la luna. Más adelante, la misión Chang’e 5 llevó a cabo la recolección de muestras de regolito lunar para su análisis en la Tierra. Este programa prevé una misión tripulada y la construcción de una base lunar en el futuro. Dentro de estas misiones, el rover Yutu, que toma el nombre del conejo de jade que acompaña a la diosa Chang’e en la luna, ha sido una pieza clave para estudiar la geología y la composición del suelo, cuya segunda versión, Yutu-2, continúa activa en la superficie lunar en la actualidad. Además, para hacer posible la comunicación con la cara oculta El Rover Yutu de la Luna, China lanzó el satélite Puente de las Urracas, (Queqiao 鹊桥) que actúa como repetidor para las misiones Chang’e. El nombre hace referencia a la famosa leyenda de Niulang y Zhinü, dos amantes representados por las estrellas Altair y Vega, que solo pueden reencontrarse una vez al año gracias a un puente formado por urracas en el cielo. Las misiones espaciales de China a Marte La nomenclatura de las misiones chinas a Marte también está estrechamente relacionada con la mitología china. El nombre del programa "Preguntas al Cielo", (天问 tiānwèn), proviene de un antiguo poema de Qu Yuan, en el que se hacía preguntas filosóficas y cosmológicas sobre el origen del universo, los dioses y el orden natural. Mientras que, el róver Zhurong (祝融 zhùróng), lanzado junto a la misión Tianwen 1 toma su nombre del dios del fuego, una deidad asociada al calor, el sur y la transformación, atributos estrechamente relacionados con el planeta rojo. La siguiente misión Tianwen-2, pretende recolectar muestras de un asteroide cercano a la Tierra y traerlas de vuelta en 2027. Mientras que la Tianwen-3, tiene el un objetivo más ambicioso, recolectar muestras del suelo marciano y traerlas de regreso a la Tierra por primera vez en la historia.
La estación espacial Tiangong Por último, el nombre de la estación espacial china “Palacio Celestial” (天 宫 tiāngōng) evoca al nombre de la residencia de los dioses en la mitología taoísta, un lugar sagrado en el cielo donde habitan los inmortales. Mientras que las naves tripuladas que sirven para acceder a ella la “Nave divina” (神舟 shénzhōu), hacen referencia los antiguos viajes celestiales, en los que sabios y héroes atravesaban los cielos en busca de conocimiento, armonía o inmortalidad. |