Crónicas desde China:
Lu Xun y las ensaladas de cuentos
Por Miguel Yagüe Jiménez
China en el mundo hispano/el mundo hispano en China // Nº 21 junio/diciembre 2025
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Decía Mateo: “por sus frutos los conoceréis” y no andaba desencaminado porque en un mundo tan teórico y con tanto contenido digital estamos un poco ávidos de humanos que se avengan a hacer cosas. Con cosas me refiero al ámbito de lo productivo y también de lo emocional, en cualquier caso, gentes que ofrezcan algo a los demás con una cierta dosis de amor.
Pues bien, del humano Lu Xun yo, había oído campanadas pero nunca me había parado a pensar de donde venían hasta que recientemente cayó en mis manos una recopilación de cuentos de este autor llamada “Contar nuevo de historias viejas” estupendamente editado por la editorial Hiperión y que recoge unos cuentos escritos por este controvertido autor que funden historias y leyendas antiguas chinas y a mí, que en eso de la educación y los cuentos me ha ido la vida los últimos años me ha provocado cierta satisfacción encontrar este hermoso desencorsetamiento que revela la mano de un autor diestro y divertido. Reconozco que al leerlo me ha evocado algo del humor de Fo o de Miura y me ha conducido irrevocablemente a mi amado Rodari y al aporte educativo de esta elaboración tan peculiar de las leyendas.
Pero pongámosle nombre a las cosas y a las personas para que se entienda mi erupción mental. Lu Xun 鲁迅 es un escritor chino al que se considera padre de la literatura moderna y que ha escrito obras tan reconocibles como Diario de un loco y La verdadera historia de Ah Q. Talento indiscutible, textos discutibles y discutidos por su fuerza expresiva en función del viento que sople y en todo caso permanentemente revisado, esperemos que, sin llegar al extremo de la aberración pretendida con los textos de Roald Dahl, aunque este tema da para otra charla, y de las largas.
Aunque se le conoce por la escritura de novelas, en la obra que hoy les muestro Contar nuevo de historias viejas, Lu Xun inicia un juego que yo he visto en algunas ocasiones sobre la reescritura de leyendas tradicionales o cuentos populares que son bien conocidos por el pueblo pero que se tratan de una forma literaria más moderna, cambiando el contexto, pero manteniendo en esencia la historia y los personajes. En este recopilatorio tan especial Lu Xun hace gala de su conocimiento de la tradición narrativa china y de personajes tan carismáticos como Nüwa, Yi o Chang´e así como de textos de Zhuang Zi y otros de Mo Zi. |
Despliega carisma literario cuando permite a Zhuang Zi dispersarse en sus pensamientos e imaginar como haría aquello que está haciendo una mariposa, aludiendo al cuento corto del mismo autor, mientras dormía. Ese humor característico de autores teatrales en el que mezcla lo conocido con lo reconocible provoca en el lector hilaridad, al menos en este lector.
Pero si hay una historia que aparece en este pequeño libro que merece especial atención es La huida a la luna. En este relato establece una relación entre dos leyendas características de la mitología china como son Yi y los nueve soles y La leyenda de Chang´e produciendo una mezcla tan divertida que alude incluso a los cuervos que hacen un puente entre la tierra y el cielo cada festividad de Qi Xi, añadiendo contenido mitológico a la historia desde una perspectiva que invito a leer y que no revelaré aquí. En el corazoncito de este maestro se encendió una bombillita al entender, a mi juicio, que lo que estaba haciendo el bueno de Lu Xun, utilizando como base la mitología, no era otra cosa que una ensalada de cuentos. Las ensaladas de cuentos están explicadas por el genial autor Gianni Rodari en su Gramática de la fantasía, en la que pone como ejemplo una historia en la que Caperucita roja encuentra en el bosque a Pulgarcito y sus hermanos, tampoco revelaré como sigue. Lo que queda claro es que Rodari mezcla historias con la intención de crear otras nuevas sin olvidar la finalidad pedagógica de sus textos. Estas mezclas comparten el amor de la infancia con las narraciones escatológicas y se convierten en elementos para pensar, dialogar, animar a la lectura y experimentar con historias viejas en contextos modernos.
Y, digo yo que, si el uso de las historias conocidas para crear otras nuevas hace de Rodari en la pedagogía moderna de occidente uno de los más carismáticos y seguidos autores, amados por maestros y maestras de diferentes niveles educativos, no será Lu Xun con estas narraciones un elemento pedagógico para la enseñanza en la cultura asiática. Está claro que lo que le cuentan directa o indirectamente a uno cuando es pequeño queda en su imaginario para siempre y que las leyendas de Yi y Chang´e están en el imaginario de chinos y chinas tal y como lo están Caperucita o Pulgarcito en el de los niños y niñas de Europa. Me pregunto si estaremos pues ante un elemento educativo a tener en cuenta principalmente a los que nos dedicamos a la enseñanza de idiomas y que estamos permanentemente buscando actividades y contextos educativos. Qué mejor contexto educativo que el propio del aprendiente, del sinohablante que quiere aprender español u otras lenguas y que puede hacerlo empleando unos códigos que le son conocidos.
Que eso de la codificación cultural es un hecho constatado y que por más vueltas que le demos somos en parte de donde nacemos por cómo nos cuentan cómo somos. Como somos respecto a los demás, como somos respecto al bien y al mal, como somos respecto a la felicidad y al sentido de nuestra existencia. En conclusión, me provoca tanta gracia como asombro el hecho de que un autor italiano y un autor chino, el uno nacido en 1920 en Omegna y el otro en Shaoxin en 1881, tengan una idea tan innovadora y se atrevieran a llevarla a cabo con una distancia física, cultural y de pensamiento tan grande. Qué cuando la internet ni se sospechaba las ideas estaban conectadas desde antes de convertirse en hechos. |