El simbolismo del jade en la cultura china: pureza, poder y trascendencia
Por David Díez Galindo
Historia y Sociedad // Nº 21, Junio/diciembre, 2025
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1. Introducción
El jade (玉, yù), siempre ha sido un mineral que ha ocupado un lugar privilegiado en la cultura china desde sus etapas más tempranas, siendo no solo un material de elaboración artística, sino también un medio de expresión de valores filosóficos o cosmológicos. Su uso se remonta al periodo Neolítico, especialmente en culturas como las de Liangzhu (3300–2300 a.C.), donde los discos bi y los tubos cong fueron de los primeros objetos en ser tratados en este sentido. Esta presencia inicial evidencia que el jade excedía su función ornamental, transformándose en un signo de autoridad ritual, poder social y mediación entre los mundos humano y divino (1). Es tal la importancia que adquirió, que el mismo Confucio, en el Li ji (O Libro de los Ritos como también se le conoce) (2), establece un paralelismo entre las propiedades del jade y las virtudes humanas, afirmando que este mineral representa la benevolencia, la sabiduría o la pureza, cualidades que el junzi (el hombre noble) (3) debe cultivar. De este modo, el jade se convierte en un emblema moral para la configuración del ideal ético y social, reflejándose muy bien en uno de los proverbios que aparecen en este Libro de los Ritos (4): Jūnzǐ wú gù, yù bù qù shēn.
君子无故,玉不去 “un hombre noble nunca vestirá jade sin una buena razón” (una persona decente siempre llevaba algo hecho de jade, a no ser que le sucediera algo triste. Uno debe exigirse tener carácter de jade, llevándolo consigo siempre para recordar tener un comportamiento digno. Queda demostrado que, a lo largo de la historia china, el jade fue más allá de su función decorativa para convertirse en un auténtico símbolo. Algunas de sus propiedades como la dureza, resistencia y la transparencia eran percibidas como atributos que no solo dotaban a la materia de valor estético, sino que también la convertían en un vehículo de carácter político, espiritual y armonía cósmica. Desde los rituales neolíticos hasta las armaduras de jade de la dinastía Han, este mineral fungió como mediador entre lo humano y lo divino. El estudio del jade desde un enfoque histórico-artístico permite comprender no solo la evolución de las técnicas de talla y los estilos formales, sino también los sistemas de pensamiento que legitiman el poder, configuran la moral y construyen la idea de eternidad en la cultura china. Este artículo analizará, por tanto, algunos de sus contextos, desde un punto de vista arqueológico, ritual, filosófico y/o funerario.
2. El jade en el contexto arqueológico y ritual
En China, el jade ha sido mucho más que un simple mineral precioso; desde tiempos prehistóricos, se le ha atribuido un valor espiritual y social que refleja la visión política y las estructuras jerárquicas de las sociedades antiguas. Empezando desde el periodo del Neolítico tardío, aproximadamente entre el 3500 y el 2000 a.C., las culturas Liangzhu y Hongshan destacaron por su sofisticada producción de jade, mucho más allá de lo ornamental. Por una parte, resulta relevante subrayar la cultura Liangzhu (la cual tuvo lugar entre el 3300 y el 2300 a. C.), ubicada predominantemente en la zona del delta del río Yangtsé. Produjeron algunas de las piezas de jade más refinadas de la prehistoria china, incluyendo los anteriormente mencionado bi y cong. Los bi son discos circulares con un agujero central que simbolizaban el cielo, mientras que los cong, eran una especie de tubos cuadrados también con un agujero circular, que representaban la tierra. Su elaboración requería técnicas avanzadas de pulido y perforación, lo que indica un conocimiento profundo del material y un alto valor ritual. Los especialistas arqueólogos han encontrado estas piezas principalmente en tumbas de élite, lo que sugiere que el jade era un marcador de estatus social y un medio para garantizar la protección espiritual en el más allá (5).
Autores como Wang Mingda han propuesto que los discos bi servían como símbolos de riqueza de los dueños de las tumbas. Sin embargo, como señala Wang Mi, este argumento no explica por qué la tumba “real”, de doce metros cuadrados correspondiente al enterramiento de mayor rango político y que contenía el cong más grande hallado hasta ahora (solo incluía dos discos). Si los bi no solo representaban la riqueza, podría considerarse la posibilidad de que las tumbas con un mayor número de discos, correspondieran a difuntos que contaban con una mayor fuerza de trabajo a su disposición. Por otro lado, tenemos a la cultura Hongshan (desarrollada aproximadamente entre el 4700 y 2900 a.C), que se encontraba situada al noreste de China. Es conocida por sus figuras de jade con formas de animales, destacando los dragones, tortugas o aves, así como figuras antropomorfas. Estas piezas tenían un propósito claramente ritual y protector, posiblemente vinculadas a prácticas chamánicas. La simbología animal reflejaba creencias sobre la fuerza espiritual, la fertilidad y la protección frente a fuerzas malignas. La recurrencia del jade en contextos funerarios sugiere que ya existía la idea de que la piedra servía como mediadora entre los vivos y los muertos. Con la llegada de las dinastías Shang (c. 1600–1046 a.C.) y Zhou (1046–256 a.C.), el jade consolidó su rol dentro del mundo ritual y político, dejando atrás el uso exclusivamente chamánico para integrarse en el proceso jerarquía social.
Durante el periodo de la dinastía Shang, el jade se utilizaba sobre todo en objetos funerarios, amuletos, placas y máscaras. Estas piezas a menudo acompañaban a los nobles en sus tumbas, sirviendo como canal para comunicarse con los ancestros y como protección espiritual. Los hallazgos en tumbas muestran un repertorio variado de formas como hemos comentado, incluyendo animales míticos y motivos geométricos, cada uno con un significado ritual específico. La dureza del jade, que lo hacía prácticamente indestructible, simbolizaba la permanencia de la autoridad y la conexión con lo divino. |
En la dinastía Zhou, el jade se convirtió en un símbolo ético y político codificado. Textos clásicos como el citado Li Ji o Libro de los Ritos establecen que ciertos objetos de jade debían reservarse a la nobleza y que su pureza reflejaba la virtud y la rectitud moral de quien los portaba. Las piezas de jade no solo cumplían funciones ceremoniales, sino que también legitimaban el poder de los gobernantes, mostrando su conexión con los principios cósmicos y la armonía del universo. El jade pasó de ser un material chamánico a un instrumento de orden social y político, integrando lo espiritual con la vida cotidiana y el gobierno.
3. El jade como metáfora filosófica y moral
Confucio estableció esa comparación sistemática entre las cualidades del jade y las virtudes humanas que ya se ha mencionado en la introducción: “Su suavidad y brillo representan la benevolencia; su dureza y densidad, la rectitud; su tono claro, la sabiduría; su pureza, la lealtad”. Así, el jade se convirtió en el paradigma moral de la élite china. Como bien comenta Lothar Ledderose “en la cultura confuciana, la posesión del jade equivalía a la posesión de virtud”. Por lo tanto, este simbolismo trascendió el ámbito ritual para destacar en la retórica política, debido a que los funcionarios chinos de la época presentaban discos de jade al emperador como señal de lealtad y moralidad incorruptible. Por otro lado, en el taoísmo, el jade adquiere un significado alquímico. Según Zhuangzi, la perfección del jade reside en su espontaneidad natural (ziran, que se traduce literalmente como “por sí mismo”), no en el pulido humano. El taoísmo, centrado en la armonía con el Dao (ósea, el principio fundamental del universo) veía en el jade un material que condensaba el qi vital. Por ello, los tratados de alquimia interna recomendaban ingerir polvo de jade como elixir de inmortalidad. En la imaginería taoísta, el conocido como “Emperador de Jade” ocupa la cúspide del panteón celestial, y las montañas sagradas de los inmortales se describen como “de jade”. Esta asociación entre el mineral y el orden cósmico refuerza su papel como mediador entre lo humano y lo divino.
4. El jade funerario: inmortalidad y poder
Durante la dinastía Han (206 a.C.–220 d.C.), el jade alcanzó una función funeraria sin precedentes. En las tumbas de príncipes como Liu Sheng, situada en Mancheng (Hebei), se han encontrado armaduras (o también conocido como trajes funerarios) de jade compuestas por miles de placas unidas con hilo de oro. Este tipo de elementos servían para dignificar solo a la nobleza o realeza de la época, además de que su realización era muy cara, por lo que solo las personas de alto rango se lo podían permitir. En este tipo de “enterramientos” se podían encontrar piezas de jade de todo tipo de formas (discos, amuletos zoomorfos, etc.) los cuales respondían a la creencia de que el jade podía preservar el alma (hun) y evitar la corrupción del cuerpo (po). Incluso se pensaba que el jade evita la descomposición y alejaba a los demonios, convirtiéndose en un objeto capaz de garantizar la continuidad del individuo en el más allá. 5. Importancia del jade, técnica e importancia histórico/artística
La creación del jade exigía una técnica de enorme complejidad, debido a que es tal su dureza, que los artesanos empleaban abrasivos de cuarzo y cuerda húmeda para tallarlo lentamente. Este proceso podía requerir meses o años para una sola pieza. Aunque el jade perdió su centralidad ritual tras los reinos de la dinastía Han, su prestigio simbólico perduró. Durante las dinastías Tang (618–907) y Song (960–1279), los literatos coleccionaban jades antiguos como manifestación de refinamiento. Su aprecio se vinculaba al ideal estético de la sencillez y al gusto por la antigüedad (shanggu). En época de las dinastías Ming (1368-1644) y Qing (1644-1912), los talleres imperiales de Pekín y Suzhou retomaron el tallado del jade con fines decorativos, pero manteniendo su carga simbólica principal. El emperador Qianlong (1711-1799) ordenó catalogar los jades antiguos del palacio como parte del patrimonio moral del Estado. En sus poemas, Qianlong identificaba la pureza del jade con la rectitud del monarca. Esta continuidad demuestra que el jade, incluso transformado en objeto estético, nunca perdió su dimensión ética y cosmológica. Los estudios contemporáneos han reinterpretado el jade dentro del marco de la historia global del arte. Craig Clunas subraya que su prestigio como “material chino por excelencia” fue una construcción cultural que consolidó la identidad nacional. Asimismo, Jessica Rawson propone que el jade funcionó como un “lenguaje visual de legitimidad”, pues cada forma (bi, cong, gui) expresaba jerarquías cósmicas y sociales. El estudio de sus iconografías permite, por tanto, comprender la relación entre arte y poder en la China antigua. 6. Conclusiones
A lo largo de más de cinco mil años, el jade articuló la conexión entre materia, moral y cosmos en la cultura china. Desde las ceremonias neolíticas hasta los rituales confucianos y las tumbas imperiales, el jade fue concebido como una sustancia viva, capaz de encarnar la virtud, otorgar legitimidad política y garantizar la inmortalidad espiritual. Su importancia no radica únicamente en la pericia técnica de su tallado, sino en la red simbólica que lo rodea: el jade es una metáfora del equilibrio entre dureza y suavidad, entre permanencia y transparencia, entre lo humano y lo divino. No dejaba de ser un elemento fundamental y muy destacado en el desarrollo de la historia de China, debido a su fuerte vinculación con el poder y la soberanía, con los dioses y espíritus, con la inmortalidad, con la nobleza y la honradez, con la buena fortuna, etc. |
Notas:
(1) Opinión citada en el libro de Jessica Rawson. Chinese Jade from the Neolithic to the Qing. British Museum Press, 1995.
(2) El Libro de los Ritos o Li jise desarrolló a lo largo de los siglos. Quede claro que su compilación también siguió con posteriores discípulos de Confucio, hasta incluso los siglos III y II A.C.
(3)Es un término que hace referencia a un “hombre ideal” o “persona superior”. Debía poseer unas cualidades éticas, morales, políticas o sociales muy destacadas.
(4) El cual recoge Chunyi Lei en su escrito: El culturema jade en la fraseología y la cultura chinas. En Revista de Filología, Universidad de Granada, 45; octubre 2022, pp. 37-57.
(5) Walburga María Wiesheu y Tansis Darién García Rubio de Ycaza. El mundo simbólico de los jades Liangzhu en China. En Cuicuilco. Revista de ciencias antropológicas, Ciudad de México, 2021-22.
Bibliografía
Caldwell, Jasper. El libro de los ritos, 2024.
Chunyi Lei. “El culturema jade en la fraseología y la cultura chinas”. En Revista de Filología, Universidad de Granada, 45, 2022, pp. 37-57.
Clunas, Craig. Art in China. Oxford University Press, 1997.
Instituto Confucio: https://confuciomag.com/cultura-hongshan-dragon-jade (Consultado el 3 de noviembre de 2025)
Ledderose, Lothar. Ten thousand things: Module and mass production in Chinese Art. Princeton University Press, 2000.
Rawson, Jessica. Chinese Jade from the Neolithic to the Qing. British Museum Press, 1995.
Walburga, María Wiesheu y García Rubio de Ycaza, Tansis Darién. “El mundo simbólico de los jades Liangzhu en China”. En Cuicuilco. Revista de ciencias antropológicas, Ciudad de México, 2021-22.
Wang, Mingda. A study of jades of the Liangzhu culture. Rosemary Scott (ed.). Percival Foundation of Chinese Art, Londres: 9-24, 1997.
Wang, Mi. Resource and social identity: jade usage in the Neolithic Liangzhu culture, China, and the modern display and uses of Liangzhu jade artifacts. Tesis de maestría, Graduate School of Arts and Sciences, Universidad de Boston, 2018.
(1) Opinión citada en el libro de Jessica Rawson. Chinese Jade from the Neolithic to the Qing. British Museum Press, 1995.
(2) El Libro de los Ritos o Li jise desarrolló a lo largo de los siglos. Quede claro que su compilación también siguió con posteriores discípulos de Confucio, hasta incluso los siglos III y II A.C.
(3)Es un término que hace referencia a un “hombre ideal” o “persona superior”. Debía poseer unas cualidades éticas, morales, políticas o sociales muy destacadas.
(4) El cual recoge Chunyi Lei en su escrito: El culturema jade en la fraseología y la cultura chinas. En Revista de Filología, Universidad de Granada, 45; octubre 2022, pp. 37-57.
(5) Walburga María Wiesheu y Tansis Darién García Rubio de Ycaza. El mundo simbólico de los jades Liangzhu en China. En Cuicuilco. Revista de ciencias antropológicas, Ciudad de México, 2021-22.
Bibliografía
Caldwell, Jasper. El libro de los ritos, 2024.
Chunyi Lei. “El culturema jade en la fraseología y la cultura chinas”. En Revista de Filología, Universidad de Granada, 45, 2022, pp. 37-57.
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Walburga, María Wiesheu y García Rubio de Ycaza, Tansis Darién. “El mundo simbólico de los jades Liangzhu en China”. En Cuicuilco. Revista de ciencias antropológicas, Ciudad de México, 2021-22.
Wang, Mingda. A study of jades of the Liangzhu culture. Rosemary Scott (ed.). Percival Foundation of Chinese Art, Londres: 9-24, 1997.
Wang, Mi. Resource and social identity: jade usage in the Neolithic Liangzhu culture, China, and the modern display and uses of Liangzhu jade artifacts. Tesis de maestría, Graduate School of Arts and Sciences, Universidad de Boston, 2018.