Elementos de la cultura material de la Dinastía Zhou Oriental:
monedas, armas, bronces y objetos de jade
Por Julio López Saco
Historia y Sociedad // Nº 21, Junio/diciembre, 2025
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Los Zhou, de verificables costumbres guerreras, instaurarán en la antigua China la denominada época de los principados, un período de características feudales en la historia antigua. El segundo período de esta dinastía, llamado Zhou del este (Dōngzhōu, 東周, 771-256 a.e.c.), tuvo como capital Zhengzhou, cerca de Luoyang, en Henan, llegando hasta el comienzo del poder imperial Qin en 221 a.e.c.
Esta etapa dinástica se subdivide, a su vez, en período de Primavera y Otoño (Chūn qiū shí dài, 春秋時代, 771-484 a.e.c.), nombre recibido a partir de los Anales del reino de Lu (春秋) en Shandong, y período de los Reinos Combatientes (Zhànguó Shídài, 戰國時代, 484-221 a.e.c.), una época de constantes luchas entre diversos estados o reinos feudales, que precede a la unificación imperial. Es un período que corresponde a la presencia de un mosaico de estados surgidos a partir de los antiguos feudos de nobles de la etapa dinástica Shang.
El poder nominal familiar Zhou fue en todo momento relativamente precario frente a un sistema etiquetado como feudal, en el que los reinos poseían sus propios ejércitos y sus territorios se encontraban amurallados. Una parte importante de lo que se conoce de la dinastía Zhou proviene de la crónica Tradiciones de Zuo (Zuǒ chuán, 左傳), recopilada entre los siglos V y IV a.e.c. Es necesario advertir que algunos de estos objetos, sobre todo los bronces y los jades, fueron empleados durante varios siglos, de forma que trascienden los límites temporales del período dinástico Zhou. Algunas piezas se emplean durante las dinastías imperiales Qin (Qíncháo, 秦朝) y Han (Hàn Cháo, 漢朝), o bien surgen en el seno de algunas culturas del Neolítico. Las primeras monedas de este período histórico de la China antigua, fueron, como en el antiguo Egipto, los pequeños moluscos gasterópodos denominados cauri, de singulares formas que recuerdan aspectos simbólicos. Su facilidad de transporte en collares y pulseras harían cómodo su empleo. El carácter usado para dinero (貝) se originó a partir de un dibujo estilizado de una concha de cauri maldiva. Diversos términos asociados con la propiedad, la riqueza o el dinero aparecen con este radical (bùshǒu, 部首). Con anterioridad al Período de Primaveras y Otoños (Chūn qiū shí dài,春秋時代), estas conchas de cauri se usaban como una suerte de ficha comercial que le permitía a un súbdito con méritos poder acceder a los recursos de un noble.
Aunque ya existían monedas de cobre desde muy antiguo, las más arcaicas monedas metálicas oficiales aparecen, precisamente, durante el período de Primaveras y Otoños. El Rey Jing de los Zhou (Zhōu Jǐng Wáng, 周景王), quien reinó entre 544 y 520 a.e.c., fue quien acuñó moneda oficial. Las monedas en cobre se llamaban Bù bì (布幣), y tenían forma de espadas de muy pequeño tamaño con un mango hueco. En ocasiones, estas monedas contenían algunos caracteres que hacían las veces de marcas de identidad. Algunos investigadores piensan que las primeras monedas metálicas chinas fueron imitaciones en bronce de las mencionadas conchas de cauri halladas en una tumba cerca de Anyang (安陽), que data de alrededor del año 900 a.e.c., si bien estas piezas carecen de inscripciones. Piezas de bronce similares pero con inscripciones, conocidas como Dinero Nariz de Hormiga (yǐ bí qián, 蟻鼻錢) o Dinero Cara de Fantasma (guǐ liǎn qián, 鬼臉錢) se empleaban, muy probablemente, como dinero. Han sido halladas en zonas al sur del río Amarillo correspondientes al antiguo estado de Chǔ (楚).
La única moneda de oro que se conoce hasta hoy, acuñada ya en la época Shang es la llamada dinero en bloque de oro de Chu (yǐng yuán,郢爰), que consiste en delgadas láminas de oro con inscripciones en forma de sellos cuadrados o redondos en los que hay uno o dos caracteres. Parece que eran productos del Estado de Chu. Uno de los caracteres de la inscripción suele ser una unidad monetaria o de peso que se lee como yuán (爰). En estas piezas, de tamaño y grosor variables, los sellos parecen ser un dispositivo para validar el bloque, más que una guía para dividirlo en piezas unitarias. Se han descrito, asimismo, algunos ejemplares en plomo y arcilla. Es probable que se tratara del conocido como dinero funerario (míngchāo, 冥鈔) y no de moneda circulante, en función de que se encuentran en tumbas. En el período de los Estados Combatientes (Zhànguó Shídài, 戰國時代), cada estado acuñaba ya su propia moneda con sus particulares formas, si bien los reyes Zhou mantuvieron la tradición de la moneda bù (布), en especial en los estados regionales de Han (韓), Zhao (趙) y Wei (魏), aunque con ligeras variaciones en su forma , con piernas puntiagudas o cuadradas, o bien con el mango hueco. La mayoría de los caracteres en las piezas referían aquellos lugares en los que se fabricaron, si bien también hay ejemplos de inscripciones que advierten del valor de la pieza (por ejemplo, Jīn 金, que significa oro, como la unidad de la moneda y, de ahí, 半金, 一金, 二金, medio Jīn, un Jīn y dos Jīn).
Un tipo frecuente de monedas eran aquellas redondas con una hueco interior, con inscripciones referentes a Zhou Oriental o, incluso, Occidental, así como su valor. Estados como Qi (齊) y Yan (燕) empleaban las llamadas monedas de cuchillo (Dāo bì, 刀幣). Las de Qi se veían pesadas y anchas, en tanto que las de Yan eran más pequeñas y solían llevar la inscripción Míng (明), brillante. Se conocían como los los cuchillos ming (Míng dāo, 明刀). Una moneda que circulaba habitualmente en el Estado de Chǔ (楚), era la denominada moneda de cauri (Bèi bì, 贝幣), que eran de bronce y remedaban la forma de un cauri. Las sedes oficiales de los grandes mandatarios las conformaban ciudades, normalmente protegidas por murallas hechas de tierra apisonada con materia vegetal. Los templos de los ancestros del gobernante y los santuarios de los aristócratas, así como los palacios se hallaban intramuros. Algunas ciudades contaban además con una muralla externa que protegía a mercaderes, campesinos y artesanos, que moraban fuera de la muralla interna.
Al producirse el auge de los ejércitos de infantería y de caballería la aristocracia guerrera, que empleaba carros de guerra, resultó desplazada. El estímulo de la caballería procedió de las poblaciones étnicamente no chinas septentrionales, en tanto que para defenderse de estas hordas el estado Qin se vio abocado a su desarrollo y empleo. Si bien la domesticación del caballo en China pudo haberse dado en torno al III milenio a.e.c., los carros de guerra tirados por caballos se documentan en el registro arqueológico desde la dinastía Shang (Shāng cháo, 商朝), o Yin (Yīn dài, 殷代), a lo largo del segundo milenio a.e.c. Tales carros estaban compuestos de una suerte de cesta que iba sobre un único eje con dos ruedas móviles hechas de madera y con radios, sujetadas por abrazaderas. De la estructura salía un polo perpendicular sobre el que descansaba el haz con un par de yugos paralelos ubicados sobre el tiro de caballos. Los carruajes podían incluir sombrillas y estar profusamente decorados con adornos de bronce en las esquinas o en las ruedas, por ejemplo. Los ejércitos de infantería resultaban, en cualquier caso, una fuerza muy poderosa contra las tropas encabezadas por carruajes.
Además de la presencia de escudos y yelmos protectores, algunas de las armas de mayor relevancia e impacto fueron la daga-hacha Gē (戈); la lanza Máo (矛); la alabarda Jǐ (戟); el cuchillo Dāo (刀); el hacha Yuè (钺); la espada Jiàn (剑); el Pī (铍), traducible como el metal berilio, también una lanza; y las ballestas Nǔ (弩). El hacha-daga parece proceder de la hoz usada para segar en la agricultura. Como su filo se empleaba para enganchar, puede traducirse también como gancho. El filo de los primeros ejemplares eran rectos, para posteriormente, con el paso del tiempo, curvarse hacia abajo, debido a que se le añadió un mango de mayor longitud que facilitaba una mayor maniobrabilidad. Una especie de escarpia Nèi (内) se le sumó con la finalidad de equilibrar la hoja, llamada Yuán (援), aunque acabaría resultando otra hoja muy bien afilada. La lanza Máo poseía una función análoga a la de la célebre bayoneta.
Al ser colocada al final de la daga-hacha con la presencia de un mango largo, se obtenía la alabarda Jǐ. Esta arma se empleaba, sin duda, ya desde la dinastía Shang. Durante la dinastía Zhou Occidental (Xīzhōu, 西周) hubo una alabarda cruciforme, mientras que durante la época de los Estados Combatientes destaca una alabarda con denominación Bo (卜) y todavía una más que lograba combinaba hasta tres hachas-dagas.
Los cuchillos Dāo eran armas que poseían una hoja recta o muy ligeramente curva, con un único filo y una empuñadura bastante larga. Se usaron desde la dinastía Shang, sobresaliendo por su robustez, maniobrabilidad en su uso y por su evidente superioridad como arma filosa cortante. Por su parte, el hacha Yuè, muy bien representada en el registro arqueológico, fue empleada como arma de guerra, siendo portada por los reyes durante sus expediciones. No obstante, también se usó como un instrumento de ejecución en función de su carga simbólica y honorífica como un instrumento de poder. Las afiladas hojas de estas hachas, en numerosos casos de más de treinta centímetros de anchura, solían decorarse, habitualmente con máscaras Tāotiè (饕餮), representaciones de presuntas criaturas míticas, de monstruos o anatropismos a partir de afrontar dos dragones (lóng, 龍) o serpientes. |
La espada Jiàn también estaba presente ya en la época Shang. Se trata de una espada recta con doble filo. En la hoja es común hallar motivos decorativos e inscripciones. En su origen sin empuñadura, disponían de un mango y un pequeño pomo que servía para balancear el peso que tenía el arma.
Asimismo, se han hallado en diversos yacimientos espadas cortas y dagas. Algunas de tales espadas cortas, en realidad, eran las llamadas lanzas Pī, de amplia y muy afilada hoja, con un agujero en el mango con la finalidad de colocar un clavo que sujetará la hoja al auténtico mango, normalmente hecho de madera. Finalmente, la ballesta Nǔ permitía que los campesinos se transformasen en efectivos soldados, en virtud de que el alcance de las flechas era mucho mayor que el de los arcos ligeros que portaban los jinetes. El gatillo de la ballesta, que se fabricaba en bronce, consistía en un realmente complejo mecanismo que únicamente estaba al alcance de los más expertos artesanos. En lo tocante a las armaduras, hay que señalar que, en un primer momento, eran de uso exclusivo de los nobles. Solamente con posterioridad su empleo se amplió a los soldados de mayor rango, aunque nunca abarcando a toda la infantería, algo lógico, sobre todo si se tiene en cuenta que ciertos ejércitos podían tener varios miles de soldados. La primera armadura que se conoce fue empleada por guerreros de la dinastía Shang. Estaba configurada por caparazones de tortuga atados entre sí con cuerdas. Ulteriormente, se introducirían armaduras hechas en bronce y cuero. La mayoría eran de exquisita elaboración y aparecían decoradas. No obstante, tenían el inconveniente de que eran francamente pesadas. En todo caso, no debió ser un problema mayor porque los nobles combatían montados en los arriba descritos carros de combate o de guerra.
En la Dinastía Zhou se incorporaron propios estilos de armadura. Uno de los tipos de mayor significación fue la Gé jiǎ ( 革 甲) o armadura de cuero, una pieza confeccionada en cuero, sin mangas, y que se elaboraba sobre un maniquí de madera. La piel empleada acostumbraba a ser de búfalo o, en su defecto, de rinoceronte. Otra tipología de armadura fue la conocida como Wéi jiǎ (韦甲), o armadura de cuero reblandecido, hecha a partir de cuero hervido con una entretela. La laca de color rojo o negro se empleó con la intención de formar una capa protectora sobre las armaduras. Una gran mayoría de la infantería solía llevar puesto una armadura de láminas o de placas. La armadura laminar se confeccionaba usando cientos de minúsculas piezas de metal o bien de cuero, que se sobreponían entre sí creando una coraza flexible y, a la par, ligera. La armadura de placas, por su parte, consistía en numerosas placas sin superposición, que se cosían una a la otra. Además, se usaban habitualmente hombreras y yelmos, destacando, por su popularidad, aquellos fabricados en cuero (2).
En lo que respecta a los célebres bronces, hay que advertir que estos bronces chinos tuvieron una significativa relevancia ritual y política durante las dinastías Shang y Zhou, perdiendo posteriormente su carácter simbólico y religioso, aunque manteniendo el estético. Fueron el soporte de destacables motivos decorativos, en especial el dragón, los ornamentos florales y geométricos, además de la llamada máscara tāotiè (饕餮) probablemente un recuerdo de los antecedentes chamánicos de la cultura china en el Neolítico y la Edad del Bronce. Los reyes Zhou usaron los presentes de bronce como una recompensa a sus seguidores. En esta época, los bronces se transformaron en un símbolo honorífico de rango y de posición social, perdiendo su previo carácter sacro, de forma que la decoración se fue paulatinamente secularizando. Los bronces de la época Zhou, en particular los de gran tamaño presentan, con frecuencia, inscripciones que registran recompensas ofrecidas, eventos históricos y actividades de carácter político. Entre las tipologías, muy variadas, principales se destacan, entre otras, cuatro. En primer lugar, los Ding (鼎), vasijas de sacrificio (祭器) que, originalmente, habrían consistido en una caldera para cocinar y almacenar carne (食 器). Serían, en consecuencia, recipientes de cocina y objetos rituales, con algunas variantes destacadas, como el ding cuadrado o fāngdǐng (方 鼎) que posee un tazón cuadrado y cuatro patas en cada esquina y que era exclusivo de la realeza. Estas grandes vasijas se utilizaron para cocinar, almacenar y llevar a cabo ofrendas rituales dirigidas a los antepasados y las deidades. Los primeros ejemplares recuperados eran piezas cerámicas halladas en el sitio de Erlitou, en la cultura del mismo nombre (èrlǐtóu wénhuà, 二里头文化 ); en segundo término, el Gui (簋), un cuenco con dos asas usado para realizar ofrendas de grano; en tercer lugar, el Gu (觚), recipiente empleado para beber vino o para ofrecer libaciones rituales. Se trata de una vasija alta y esbelta, con una base algo acampanada que se estrecha hacia una sección central delgada para luego volver a ensancharse formando una boca parecida a una trompeta; y finalmente, el trípode Jué (爵), una copa de vino con tres patas, un pico (流), con una extensión de borde puntiagudo (尾), además de un mango (鋬). La vasija se utilizaba como copa para servir o calentar el vino de grano, hecho con mijo. Todos estos recipientes, para alimentos sólidos o líquidos, se emplearon en los ritos de adoración a los antepasados (3).
El jade empezó a emplearse en el Neolítico para fabricar versiones de instrumentos en piedra, como es el caso de hachas o puntas de flecha, en las que comenzaba a apreciarse más la estética que la utilidad funcional. Inicialmente, su propiedad y manipulación quedaron reservados a la esfera espiritual, los chamanes, y también a la política, los primeros gobernantes, conformándose como un símbolo de su posición en la comunidad. Las especificidades del jade, su dureza, la dificultad de su manipulación y labra, sus coloridas vetas o su peculiar tacto una vez pulimentado, motivaron que se asociase esta piedra a las fuerzas de la naturaleza, de forma que el jade sería Yáng (陽). Los objetos en este material se destinaron a cubrir fines rituales y religiosos, con la fabricación de hachas ceremoniales o cuchillos, pero también se usaron con una finalidad ornamental, como los anillos, colgantes o brazaletes. Los objetos ornamentales realizados en jade destacan representaciones animales, normalmente de pequeño tamaño y con un tratamiento realista y tridimensional. Se pueden reconocer animales mitológicos, como los dragones, domésticos (cerdos), así como otros propios de las zonas meridionales de China, caso de los búfalos o los elefantes. Sobresalen por su singularidad formal y sobre todo simbólica, dos objetos: el disco bi (璧) y el cóng (琮), de uso únicamente ritual, sobre todo, funerario y que en ocasiones se empleaban juntos.
El objeto conocido como bi es un pequeño disco o anillo oracular en un principio sin decoración en su superficie, aunque posteriormente aparecieron representados motivos animales o superficies granuladas. Se vinculaba al cielo, empleándose como vehículo comunicativo en las plegarias. Empezaron a realizarse en el Neolítico, en especial en el marco de la Cultura Liangzhu (良渚文化, entre 3400 y 2200 a.e.c.). En la época Zhou presentan una superficie tallada muy ornamentada, en especial aplicando patrones de forma hexagonal, cuyos motivos representan deidades asociadas al cielo, a las cuatro direcciones principales, así como a las cualidades y poderes que el portador desea invocar o encarnar. Además de su uso ritual, acompañaba a los difuntos asociado al cong, un objeto tubular de sección cuadrada y con una cavidad circular en su interior, con sus bordes exteriores generalmente con incisiones. Puede contener representaciones zoomorfas. La superficie exterior está dividida vertical u horizontalmente, de manera que el conjunto se muestra como un cilindro hueco incrustado en un bloque rectangular. Las caras exteriores están, en ocasiones, decoradas con rostros en forma de máscara, que pueden estar relacionados con los diseños Tāotiè (饕餮) que se hallan en las vasijas de bronce. Generalmente se considera un objeto ritual, aunque su función y el significado originales no están claros. Se ha dicho que el cong simboliza la tierra, mientras que el bi los cielos, en tanto que el cuadrado representa la tierra y el círculo la bóveda celestial (4). Finalmente, el empleo de ambas piezas, así como su sentido ritual, se fue diluyendo hacia el siglo VI a.e.c.
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Notas:
(1) En relación a las antiguas monedas chinas, resultan imprescindibles, Gu Qian Da Cidian (“ 古 钱 大 辞 典 ”),
Encyclopaedia of Old Coins,丁福保 Ding Fubao, Shanghai, 1936; Peng X., A Monetary History of China (Zhongguo
Huobi Shi), Western Washington University, 1994; Zhongguo Gu Qian Mulu (“中國古錢目錄”), Catalogue of Old
Chinese Coins, 華 光 普 Hua Guangpu, Hunan, 1998; Hartill, D., Cast Chinese Coins: A Historical Catalogue,
Trafford, 2005; y Thierry, F., Les monnaies de la Chine ancienne, Les Belles Lettres, París, 2017.
(2) En lo tocante a las armas y armaduras de la antigüedad, puede consultarse, Jwing-Ming, Y., Introduction to
Ancient Chinese Weapons, Action Pursuit Group, 1985; Peers, C. J., Soldiers of the Dragon: Chinese Armies 1500
BC - AD 1840, Osprey Publishing, 2006; Sawyer, R.D., Ancient Chinese Warfare, Basic Books, Nueva York, 2011; y
Sprague, M., Chinese Swords. The Evolution and Use of the Jian and Dao, CreateSpace, Ind., 2013.
(3) Sobre los bronces, se recomienda, Deydier, Ch., Les Bronzes chinois: le guide du connaisseur, Friburgo &
París, Office du Livre-Société Française du Livre, 1980; Fong, Wen (Ed.) The great Bronze Age of China: an
exhibition from the People’s Republic of China, Nueva York, The Metropolitan Museum of Art, 1980; Whitfield, R.,
(Ed.) The Problem of Meaning in Early Chinese Ritual Bronzes, Londres, edit. SOAS, Colloquies on Art &
Archeology in Asia, 15, 1993; Liu Yang & Capon, E., (Eds.) Masks of Mystery: Ancient Chinese Bronzes from
Sanxingdui, Sydney, Art Gallery of New South Wales, 2000; y Wangheng, Chen, Chinese Bronzes: Ferocious
Beauty, Singapur, Asiapac Books, 2001.
(4) Acerca de los objetos de jade, debe verse Rawson, J., Chinese Jade Throughtout the Ages, Albert Saifer,
Londres, 1975; Childs-Johnson, E., (Ed.) Ritual and Power: Jades of Ancient China, Nueva York, China Institute of
America, 1988; James, Lin, The Immortal Stone-Chinese Jades from the Neolithic Period to the Twentieth Century,
Londres, Scala edic., 2000; Comentale, Ch., & Long, L. & Peihua, Tong & Jingguo, Zhang, Les jades néolithiques
chinois, París, Museum National d’Histoire Naturelle, 2008; y Pope-Hennessy, U., Early Chinese Jades, Vergne, TE., Read Books Lightning Source, 2008.
(1) En relación a las antiguas monedas chinas, resultan imprescindibles, Gu Qian Da Cidian (“ 古 钱 大 辞 典 ”),
Encyclopaedia of Old Coins,丁福保 Ding Fubao, Shanghai, 1936; Peng X., A Monetary History of China (Zhongguo
Huobi Shi), Western Washington University, 1994; Zhongguo Gu Qian Mulu (“中國古錢目錄”), Catalogue of Old
Chinese Coins, 華 光 普 Hua Guangpu, Hunan, 1998; Hartill, D., Cast Chinese Coins: A Historical Catalogue,
Trafford, 2005; y Thierry, F., Les monnaies de la Chine ancienne, Les Belles Lettres, París, 2017.
(2) En lo tocante a las armas y armaduras de la antigüedad, puede consultarse, Jwing-Ming, Y., Introduction to
Ancient Chinese Weapons, Action Pursuit Group, 1985; Peers, C. J., Soldiers of the Dragon: Chinese Armies 1500
BC - AD 1840, Osprey Publishing, 2006; Sawyer, R.D., Ancient Chinese Warfare, Basic Books, Nueva York, 2011; y
Sprague, M., Chinese Swords. The Evolution and Use of the Jian and Dao, CreateSpace, Ind., 2013.
(3) Sobre los bronces, se recomienda, Deydier, Ch., Les Bronzes chinois: le guide du connaisseur, Friburgo &
París, Office du Livre-Société Française du Livre, 1980; Fong, Wen (Ed.) The great Bronze Age of China: an
exhibition from the People’s Republic of China, Nueva York, The Metropolitan Museum of Art, 1980; Whitfield, R.,
(Ed.) The Problem of Meaning in Early Chinese Ritual Bronzes, Londres, edit. SOAS, Colloquies on Art &
Archeology in Asia, 15, 1993; Liu Yang & Capon, E., (Eds.) Masks of Mystery: Ancient Chinese Bronzes from
Sanxingdui, Sydney, Art Gallery of New South Wales, 2000; y Wangheng, Chen, Chinese Bronzes: Ferocious
Beauty, Singapur, Asiapac Books, 2001.
(4) Acerca de los objetos de jade, debe verse Rawson, J., Chinese Jade Throughtout the Ages, Albert Saifer,
Londres, 1975; Childs-Johnson, E., (Ed.) Ritual and Power: Jades of Ancient China, Nueva York, China Institute of
America, 1988; James, Lin, The Immortal Stone-Chinese Jades from the Neolithic Period to the Twentieth Century,
Londres, Scala edic., 2000; Comentale, Ch., & Long, L. & Peihua, Tong & Jingguo, Zhang, Les jades néolithiques
chinois, París, Museum National d’Histoire Naturelle, 2008; y Pope-Hennessy, U., Early Chinese Jades, Vergne, TE., Read Books Lightning Source, 2008.