Yingxi Tu 婴戏图:
Las pinturas de niños jugando durante la Dinastía Song
Por Belén Dorado Marín de Espinosa
Arte y Cultura // Nº 21 junio/diciembre 2025
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Como cualquier manifestación artística, la pintura en China fue evolucionando a lo largo de los siglos tanto desde el punto de vista de la técnica como de la temática, siendo en esta última donde la Dinastía Song (960-1279 d. C.) destacó por encima de todas, debido a que con los Song la pintura alcanzó una sofisticación sin parangón en la historia de la pintura china.
Fue en esta época cuando se desarrolló la técnica Gongbi 工笔 que, nacida en la época de los Reinos Combatientes, encuentra en este momento su máximo esplendor. Gongbi es una técnica centrada en los detalles y la forma más que en el espíritu, todo lo contrario a la técnica Xieyi 写意 donde predomina la esencia de lo contemplado frente a la propia forma. El desarrollo de esta técnica no es el único aspecto que debemos a los Song, sino que fue también en este momento cuando el género de «Montaña y Agua» 山水画 se convierte en el más importante de entre todos los restantes géneros, convirtiendo a los valles, montañas y ríos en elementos de gran importancia, y a este género en reflejo del espíritu de armonía entre el ser humano y la naturaleza.
En esta expansión temática aparecen también los pájaros, las flores las escenas de figuras y algo muy curioso, las pinturas de niños, llamadas «Yinxi Tu 嬰戲圖», en las que los niños aparecen como niños, jugando entre ellos y divirtiéndose ante los ojos de los adultos, que los procuran desde la lejanía. Representar el mundo de la infancia por parte de los pintores requería de una observación previa de ese mundo. Requiere pararse a contemplar qué hacen esos pequeños seres cuando se juntan entre ellos, qué les llama la atención y cómo se relacionan entre ellos con el juego como único y majestuoso medio de alcanzar un fin: el divertirse. Si bien en cierto que los niños en un principio formaban parte de las pinturas religiosa, como aquellas de corte budista, en el siglo VIII se independizaron de esta temática para convertirse ellos mismo en temática. Son estas pinturas de niños una prueba viviente de las costumbres, las formas de vestir, de comportarse y, como no podía ser de otra manera, es un ejemplo para el estudio de los juegos, tan característicos de la infancia.
El juego lo es todo a edades tempranas. A través del juego los niños y niñas aprenden, socializan, negocian, entablan amistades, y en definitivas cuentas, aprender a vivir en sociedad, a relacionarse como lo harán en el futuro y a convivir en armonía. En ciertas obras pictóricas de los Song podemos ver niños jugando a ser adultos, imitando los comportamientos de los mayores, copiando lo que ven que hacen a su alrededor, algo que supo apreciar de manera excelsa Su Hanchen 苏汉臣 (1094–1172), un pintor de la Academia Imperial de Pintura durante las dinastías Song del Norte y del Sur que llegó a nuestros días por ser el más diestro de los pintores en observar cómo se desenvuelven los niños mientras juegan y en captar momentos pioneros en la pintura china, como lo muestra la obra «Niños jugando en invierno» 冬日嬰戲圖, en la que dos niños juegan portando un estandarte de los usados en el teatro para señalar a lo oficiales. Es el juego el punto central de su obra «Niños jugando en un jardín en otoño» 秋庭戏婴图 donde podemos ver una serie de infantes en actitudes de extrema naturalidad mientras juegan.
Estos juegos que vemos en la pintura de Su 苏 han sido muy estudiados en los últimos años por expertos chinos, quienes han podido identificarlos de forma clara pero, ¿cuáles son? Si observamos la figura de los niños del lado izquierdo de la composición vemos que están jugando a girar semillas de dátiles sobre un pequeño palito de madera, algo que requiere una gran destreza, de ahí la concentración que el pintor logra captar en la actitud de los niños. Este juego, nada fácil de jugar, fue muy popular en China en esta época, y es de esos juegos que se mantienen a pesar del paso de los años. |
Para jugarlo se necesitan tres semillas de dátil, tres palitos de bambú pequeños y un palito de bambú más grande. Se inserta el palito más largo entre dos semillas, y a la tercera de ellas se le inserta uno de los palitos cortados en tres partes, pudiendo dejarla de pie para el juego, y a su vez se le inserta otro de los palitos en la parte superior, donde deberemos de colocar las dos semillas del principio en equilibrio. Una vez logrado el equilibrio se hace rotar sobre la semilla que apoya en la superficie. Todo un juego de destreza, propio de la cultura china donde la observación y el detalle lo inundan todo.
Pero sin duda, la obra de temática de niños más representativa de Su es «Cien niños en la larga primavera» 長春百子圖, que se encuentra actualmente en el Museo del Palacio de Taipei. En este rollo, de 31.456 × 1.821 cms., se muestra una sucesión de escenas donde todo se sucede como si de una película se tratase, como una narración viviente. Esta obra muestra una serie de niños disfrutando de la calidez de los días de primavera tras haber dejado atrás los fríos y cortos días de invierno, quienes juegan entre ellos a diversos juegos. Si nos fijamos en el rollo de izquierda a derecha, unos corren para atrapar un objeto, otros juegan con una pelota, recordemos que el fútbol ya tenía su antecedente en China con el deporte llamado Caju. A continuación un grupo de niños juegan a la gallinita ciega, como hacíamos muchos de nosotros en nuestra infancia. El teatro cobra vida con un pequeño que porta una máscara con la que asusta a sus amigos, y podemos ver niños jugando a imitar profesiones de adultos, como esos que se dedican a pesar palitos como si de herboristas se tratara. Hay en esta pintura juegos de marionetas, juegos musicales como el tamboril y el guchang, bailes, niños observando pinturas, otros portando abanicos, dedicados a la caligrafía mientras otros toman té. Otros grupos vuelan cometas o se bañan en el río, hasta hay dos de ellos que se divierten arrastrando un carro de juguete a imitación de los usados en la época. Hay infantes pescando o jugando a juegos de mesa como el Go, montando caballos de juguete, en columpios o charlando entre ellos.
Gracias a las artes, en concreto a la pintura, podemos conocer las costumbres de la época de los Song y lo que nos interesa en esta ocasión, el juego, pero además podríamos hacer un estudio de la vestimenta y de los peinados de los niños que, como vemos en estas pinturas legadas por Su Hanchen, eran de lo más variado pero tenían en común la moda de rasurar la mayor parte de la cabeza dejando partes de cabello bien a los lados, para amarrarlos en dos coletas, o en el centro de la cabeza. Y si la pintura bien nos sirve para documentar los cortes de pelo de la época, es también un documento fiable para estudiar sobre la vestimenta. Si observamos con detalle podemos ver algunos niños ataviados con el llamado Dudou, un tipo de babero que tenia connotaciones supersticiosas y que cubría la barriga y el pecho de los niños. El Dudou solía ser de color rojo, de nuevo la superstición cobra vida, y estaba decorado con bordados alusivos a la buena suerte. Como parte de las temáticas de pinturas de niños jugando debemos mencionar a los Vendedores ambulantes de baratijas, unos personajes muy característicos de esta época en China y que recorrían los pueblos vendiendo y comprando de todo, incluso en ocasiones se encargaban de buscar matrimonio a las mujeres entre aldeas. Estos vendedores ambulantes llevaban infinidad de cachivaches enganchados en un palo e iba tirando de un carro y voceando lo que traían cuando llegaba a las aldeas, muchas de ellas remotas entre las montañas. Acompañado de un tambor, el vendedor ambulante era escuchado por todo y seguramente esperado por los más pequeños, debido a la cantidad de artefactos que cargaban y que daban a conocer a los más pequeños, ya que entre sus cosas también carga con dulces, verduras, productos de uso diario como jabones o herramientas agrícolas… un auténtico supermercado ambulante. Una de las obras más representativas de este género es "Vendedor ambulante de baratijas" del pintor Li Song (1170-1255) de los Song del Sur, reflejo de esa necesidad de los Song por representar el mundo rural y los elementos naturalistas.
Esta pintura, Verificada y declarada por el Ministerio de Cultura en diciembre de 2008 como Tesoro Nacional, muestra una escena donde el protagonista es el propio vendedor ambulante y toda la cacharrería que acarrea consigo. Cansado del viaje, el vendedor se para a descansar bajo un sauce mientras llega una mujer con sus hijos. Son estos, los niños, los que muestran una gran alegría al ver al vendedor y todo lo que trae consigo, pero también podemos vislumbrar el rostro del vendedor que no quita el ojo de encima a los chiquillos mientras inspeccionan todo lo que puede cargar sobre esos dos palos que sujetan en el hombro.
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